El Domingo 9 de Diciembre se jugo el superclásico del futbol argentino entre Boca y River
El primer tiempo estuvo marcado por la intensidad física y el nerviosismo propio de un clásico, con pocas ocasiones claras en ambos arcos. River Plate intentó manejar la posesión en el mediocampo, pero la presión alta de Boca fue efectiva para cortar los circuitos creativos del Millonario.
La llave del partido se abrió justo en el momento psicológico perfecto para el local: el cierre de la primera mitad. Cuando el reloj marcaba tiempo de descuento, una jugada rápida encontró a Exequiel "Changuito" Zeballos en posición de ataque. El joven delantero no dudó y, con una definición precisa, venció la resistencia del arquero Franco Armani para poner el 1-0 (45+1' 1T), desatando la euforia en La Bombonera.
El golpe anímico del gol al cierre del primer tiempo tuvo su efecto inmediato al inicio del complemento. Apenas regresados del vestuario, Boca Juniors volvió a golpear la redonda, esta vez por intermedio de Miguel Merentiel. En una jugada de alta velocidad, el delantero uruguayo capitalizó un error defensivo y, con calma, marcó el 2-0 (2' 2T), ampliando una ventaja que resultaría definitiva.
River Plate intentó reaccionar, haciendo cambios ofensivos para buscar el descuento. Sin embargo, la defensa Xeneize, comandada por sus experimentados centrales, se mostró sólida y casi impenetrable. Las pocas aproximaciones de peligro que generó el equipo visitante fueron bien contenidas por Sergio Romero, quien mantuvo su arco en cero.
La figura del partido, además de los autores de los goles, fue sin duda el arquero de River, Franco Armani, quien a pesar de la derrota, tuvo intervenciones cruciales en el segundo tiempo que evitaron una goleada más abultada para el local.
Esta victoria es un espaldarazo total para el equipo dirigido por Claudio Úbeda, que no solo retoma el liderazgo de su zona en el Torneo Clausura, sino que también logra el objetivo principal de la clasificación directa a la próxima Copa Libertadores, dándole tranquilidad para encarar el cierre del campeonato.
Para River Plate, en cambio, la derrota agudiza un momento de incertidumbre. El equipo de Marcelo Gallardo mostró falencias defensivas y una falta de contundencia en ataque que lo deja en una posición complicada. Ahora, el Millonario deberá jugarse su clasificación a la Copa Libertadores en la última fecha, obligado a un resultado positivo y pendiente de otros marcadores.

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